miércoles, 15 de febrero de 2012

Un heroe en nuestros dias



El misionero Pedro Manuel Salado, natural de Chiclana de la Frontera, Cádiz, se consagró en la Familia Eclesial Hogar de Nazaret en el año 1990, y hasta 1998 vivió en el Hogar de Nazaret de Córdoba; en este año fue destinado a la misión que la obra tiene en Quinindé, Ecuador. Y allí ha servido al Señor, en la Iglesia y en los niños desamparados, dirigiendo un Hogar y la Escuela-Colegio Sagrada Familia de Nazaret, "con una entrega reconocida por aquellos que lo conocíamos y habíamos convivido con él", afirma una nota enviada a la agencia Zenit por el Hogar de Nazaret.
Falleció tras rescatar a siete niños que, si no hubiera sido por él, habrían muerto ahogados. Consagrado en la Familia Eclesial de Hogar de Nazaret, llevaba en Ecuador desde el año 1998 haciéndose cargo de niños desamparados.
El padre Manuel, hermano de la Comunidad Hogar de Nazaret a la que pertenecía el fallecido, ha explicado el terrible suceso.
Pedro Manuel, aprovechando los días de fiesta, se llevó a los niños a pasar el día a la playa. "Se ve que habían avisado de que podía haber algún fenómeno, pero allí las noticias no llegan tan rápido. Nadie sabía nada en esa playa", ha explicado el padre Manuel.
"Los niños estaban tranquilamente en el agua, pero en un momento, una fuerza los arrastró para dentro. Creíamos que iba a ser una resaca de una ola, pero parece ser que fue algo más, como un remolino", dijo.
El misionero heroico, a pesar de tenerle mucho respeto al mar, "no dudó en lanzarse a rescatarlos". Fue el único que lo hizo. Según ha relatado el padre Manuel, "había un socorrista y un surfero, pero el único que tuvo el arrojo de lanzarse al mar fue Pedro Manuel. No lo dudó; dijo: ‘Tengo que salvar a mis niños’".
El rescate fue muy costoso. "Los fue sacando uno a uno. Se los acercaba al socorrista, que le esperaba a unos 15 o 20 metros atrás con la tabla de surf". Y milagroso también, pues todos se salvaron; incluso una "niña de ocho años que no sabemos cómo sobrevivió porque no sabía nadar. Estuvo pataleando como podía para mantenerse a flote. Pero (después) nos dijo que ella estaba ranquila porque su papi venía; pero, claro, Pedro Manuel iba perdiendo fuerzas", ha manifestado el padre Manuel.
"Cuando ya tuvo a los dos últimos, una última ola se los volvió a arrancar. Hizo su último esfuerzo por sacarlos, pero ya estaba medio ahogado", ha contado, pero aún así "los sacó y él ya pues no pudo más. El surfista tuvo que sacarlo y ya en la orilla de la playa fallecía nuestro hermano Pedro".
En la orilla, exhausto, le gritaban "¡Pedro Manuel, los has salvado a todos, ahora lucha tú, lucha tú!", pero tambien se dieron cuenta que "ya no podía, estaba falleciendo y falleció allí mismo".
El lema del Hogar de Nazaret es "Si el grano de trigo cae en tierra y muere da mucho fruto" , el hermano Pedro Manuel lo ha cumplido con creces durante su vida y en este último acto heroico

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